lunes, 15 de mayo de 2017

Semana del 7 al 13 de mayo del 2017

Y el Pirulo siguió con su rollo macabeo, haciéndonos un resumen no muy breve de su época de profesor de Enseñanzas Medias Y no sin antes enseñarnos las últimas flores (calas e ibiscos) que estaban adornando su terraza preferida
















Empecé a dar clase en centros públicos hace ya 50 años, primero como profesor interino y, una vez superadas las correspondientes oposiciones, como profesor titular. Y, como es natural y comprensible, he tenido que ejercer como profesor de Física y Química y materia afines en distintos tipos de centro, con alumnado de procedencia diversa, y con compañeros de trabajo en situaciones laborales y personales de todo tipo.

Allá a finales de los 60 inicié mi andadura profesional en Barcelona, en un instituto situado cerca de lo que era el Hospital de san Pablo, concretamente en la calle Industria. Y tal como estaban establecidas las relaciones entre el profesorado, los padres y el alumnado, los ‘deberes’ eran para el profesor, ya que hasta tenía que preparar actividades para los días festivos, pues los laboratorios estaban abiertos y los alumnos acudían voluntariamente a hacer prácticas, sobre todo de Ciencias Naturales y de Física y Química. ¡Y siempre había voluntarios!

¿Problemas con los deberes? Ninguno. Tal vez la razón era, entre otras, la implicación de los padres, profesores y dirección en el proceso de formación de los alumnos (antes se llamaba así), unido a la coordinación de sus actuaciones. ¡Ah! Y quizás la oferta de actividades ‘divertidas’ animaba a los chavales a realizarlas, y reforzaban el principio que tenían más o menos asumido: ‘’Que su obligación en esos momentos era estudiar y conseguir las mejores calificaciones posibles para poder seguir haciéndolo’’.

Pasé luego algunos años, en los comienzos de los 70, dando clases en un centro con internado y cuyos alumnos eran casi todos becados. Es decir, que el principio citado en las líneas precedentes era de obligado cumplimiento ya que los alumnos lo que se estaban jugando era la beca, y eso de volver a su población de origen suponía dejar los estudios y ponerse a trabajar.

Con todo, y como profesor, aprendí algo muy importante: a centrarme en los aprendizajes de los temas fundamentales para proseguir con comodidad los estudios posteriores y dejar el resto, que se desarrollarían si el curso y el tiempo disponibles daban de sí, para ampliar conocimientos.

En consecuencia el tema de los ‘deberes’ y de los trabajos complementarios solo suponía el necesario esfuerzo del profesor para seleccionar los más idóneos, ya que las horas obligatorias de estudio que los alumnos internos tenían todas las tardes aseguraba el tiempo necesario para cumplir con ellos.

En los 80, y debido a que no tenía asignado un destino definitivo, pasé por dos centros que, por las características del alumnado, profesorado y entorno, tenían un funcionamiento completamente distinto.

El primero de ellos era in Instituto que estaba situado en el vértice oeste de la provincia de Madrid, colindante con las provincias de Ávila y Toledo. En consecuencia, tenía unos estudiantes procedentes de los pequeños pueblos de las tres provincias que llegaban al centro en autobuses a eso de las 10 h de la mañana y del que no se iban hasta media tarde. Y el profesorado algo parecido. Venían casi todos de la capital del reino: sustitutos, interinos y algún que otro agregado y catedrático en espera de que quedase alguna vacante más próxima a su domicilio. Todos o casi todos comían en el comedor habilitado en el centro, por lo que el ambiente que se respiraba tenía una mezcla entre familiar y escolar que limaba muchas asperezas entre los distintos estamentos. Si a esto se añade el que muchos alumnos disponían de horas libres debido a que su horario de clases no se correspondían con las horas comprendidas entre la llegada y salida de los autobuses, teníamos como resultado que contaban con el tiempo necesario para estudiar o repasar lo explicado en las clases del día y/o hacer los ‘deberes’, si algún profesor se le había ocurrido siquiera insinuarlos o recomendarlos como ‘’muy convenientes’’. Además, contaban con la ventaja de tener siempre a profesores disponibles y accesibles en la mayoría de los casos.

Esta accesibilidad al profesorado tuvo un efecto curioso. Uno de mis alumnos, al que suspendí en junio, me planteó su situación, para ver si se me ocurría alguna solución. Resulta que su familia se iba todo el verano de vacaciones a un pueblo de Tarragona donde iban a tener dificultades para encontrar a alguien que le ayudase a preparar los exámenes de septiembre. Y su padre había pensado que la única solución era volverse a mediados de agosto. Nos reunimos los tres, y acordamos hacer una recuperación por correo, ya que entonces no existían otros medios de ponerse en comunicación, ni whatsapps, ni correos electrónicos, ni internet. Así que, carta hacia Tarragona con ejercicios y actividades; respuesta del alumno con los resultados; corrección de lo que había hecho y reenvío con nuevas actividades;….Un verano entretenido, con cartas de ida y vuelta cada diez o quince días que a mí, como profesor, me sirvieron para seleccionar lo fundamental de la asignatura y desechar el resto, con el fin de que las actividades y los ejercicios intercambiados se centrasen en lo imprescindible.

Al curso siguiente, recalé, por razones que no vienen al caso, en el Instituto de una población de Álava colindante con Vizcaya, en una época en que el profesorado estaba más preocupado por las cuestiones políticas que por las educativas. En consecuencia, las relaciones entre los profesores se limitaban a las estrictamente necesarias y, a veces, ni aun éstas existían. Prueba de ello fue lo que describo a continuación.

Me asignaron la tutoría de un curso de BUP en la que los alumnos me plantearon que, si disponía de tiempo, les diese una clase de matemáticas por la tarde, fuera de su horario escolar. Como el profesorado que acudíamos desde Vitoria/Gasteiz salíamos juntos hacia las seis de la tarde para coordinar nuestros traslados, casi todos disponíamos de horas libres, por lo que acepté. No obstante, les dije que antes tenía que consultar con la profesora que les daba clase de matemáticas por si había algún inconveniente,…¡y vaya si lo hubo! Puso el grito en el cielo, me lo prohibió sin dar razones y, además, se negó a darles ella la clase de refuerzo. ¡Cosas de la enseñanza pública y de la mal llamada ‘libertad de cátedra’!

De esos años de profesor en centros con distintas características, con tipos de alumnado de entornos significativamente diferentes, y con compañeros de claustro con intereses y objetivos personales dispares, se pueden sacar una serie de conclusiones en relación con lo pueden denominarse ‘’deberes’’ o ‘’actividades complementarias’’

*Al alumnado debe interesarles la materia a la que se refieran o, por lo menos, convencerse de la necesidad de realizarlas inducidos por una exigencia personal o externa. Si ellos no quieren o no les apetece, y ven que si no las hacen, no les afecta en su acceso a cursos superiores, ni en sus relaciones familiares, no hay nada que hacer.

*El Profesor tiene que tener claro lo esencial de su asignatura, aislándolo de lo accesorio, sobre todo en aquellas materias en las que entender o aprehender lo que se explica no es lo mismo que tenerlo aprendido.

*Por otro lado, debe favorecerse la coordinación del profesorado y aprovechar la dedicación vocacional de muchos de los profesores para poner en marcha mecanismos de apoyo voluntario al alumnado, presenciales o no presenciales

*Los padres, progenitores, familia, o como se quiera denominar, deben tener claros los niveles de necesidad de los distintos niveles de estudios para sus hijo, vástagos, tutorizados o como se llame, y, por lo tanto, los niveles de exigencia de esfuerzo aplicables, y no tanto de resultados. Y en cualquier desacuerdo con lo que ven o les comunican, consultar y coordinar con el centro y los profesores.

Y la Administración, ¿qué? De la Administración ya hablaremos otro día, pues si se aclaran o son evidentes las posiciones de los tres elementos citados, muchas soluciones a los problemas que surgen, se encuentran y aplican sin necesidad de acudir a más altas instancias.

jueves, 11 de mayo de 2017

Semana del 30 de abril al 6 de mayo del 2017

Esta semana el Pirulo, aun ‘’impactado’’ por el tamaño del aparato de oxigenoterapia que le han ‘’recetado’’ a la Tatiqui, no ha dejado a nadie del grupo ni saludarse entre sí, con la excusa de no alterar la respiración de la ‘’oxigenada’’ forzosa. 





¡Hasta los geranios se han puesto 'rechulos'!

Así que se ha limitado a entregarnos algo que él mismo había redactado para ilustrarnos sobre temas educativos de última hora y nos ha obligado a leerlo, pero advirtiendo que no admitía comentario alguno para evitar así consumir el poco oxígeno que contenía el aire que alimentaba el aparato unido al pico de la susodicha Tatiqui.

Y esto era lo que contenían los folios que entregó a cada uno de los presentes


He leído hace un par de semanas un artículo titulado ‘’Los deberes escolares’’ de Álvaro Marchesi (ABC del 19 de abril), al que se le califica como ‘’el arquitecto de la LOGSE’’ en distintos medios de comunicación.

Y después de intentar descifrarlo, revisándolo un par de veces, no tengo nada claro ni la esencia del problema ni sus posibles soluciones. Creo que es o representa una visión cenital de la cuestión que trata de resolverse con los instrumentos que nunca podrá aplicar una administración educativa: financiación, y más financiación. Y lo que sí queda claro en el artículo, pero que muy claro, es que las reválidas de la LOMCE (esas que se han suprimido de un plumazo), son ‘’absurdas e injustas’’. ¿Por qué absurdas? ¿Para quién injustas?

Lo peor de todo es que no puedo, ni quiero, rebatir, complementar, y ni siquiera matizar lo que en esas líneas se expresa y/o se da  por sobreentendido, y solo me resta la posibilidad de hablar desde mi experiencia de alumno, profesor o funcionario de la administración educativa.

En los diez años que estuve en el colegio, entre los 7 y los 17 años, tenía claro que me movía dentro de un triángulo cuyos vértices eran mis padres, mi profesor o profesores correspondientes al curso en que estaba, y el centro con su normativa explícita o implícita. Y yo buscaba automática e intuitivamente una relación con ellos que equilibrase las tensiones que me podían provocar cada uno de ellos. Lo que tenía muy claro era que mi misión era estudiar; que mis padres siempre darían la razón a los profesores y siempre estarían de acuerdo con la aplicación de la normativa del centro para juzgar mis actuaciones; y que el profesorado contaba con ese respeto de mis padres a las decisiones que tomasen y que afectasen a mi persona. 

Y todo esto durante mi recorrido a lo largo de la primaria, del bachillerato elemental y del bachillerato superior, en los cuales me sometían a una evaluación semanal, repito, semanal, cuyo resultado lo leía en público el director del centro los viernes y que debía de ser revisado y firmado por uno de mis progenitores. Hasta el entorno social apoyaba este funcionamiento, pues aun recuerdo que, si las notas eran buenas, el primero que las veía era el farmacéutico de la familia quien me premiaba con una cajita de pastillas JUANOLA para animarme a seguir por el ‘’buen camino’’.

Así que si me mandaban ‘deberes’ no dudaba en que tenía que hacerlos, fuesen ejercicios o fuese aprenderme una lección de cualquiera de las asignaturas. Porque, además, el profesorado tenía la buena o mala costumbre (según la mirada sea cenital o a ras de tierra) de comprobar al día siguiente si se había realizado lo encomendado, con el sencillo sistema de sacar a la pizarra a cuatro o cinco alumnos elegidos aleatoriamente, o eso creíamos. Y en cuanto a las notas semanales, ¿qué más puedo decir? Que cualquier ‘descuido’ quedaba reflejado en ellas, y que los padres, en mi caso, tomaban siempre las medidas que consideraban oportunas: reducción o supresión de la paga semanal, confiscación del carnet de socio de la Real por uno o más partidos,….

También conocí casos en que, en la clase, siempre había algún compañero experto en falsificación de firmas que te resolvía el control paterno mediante favores que pasaban a ser pecuniarios con la edad. E incluso simulación de rotura de boletines motivada por cabreos paternos que los dejaba inservibles.

Y todo esto, ¿por qué lo cuento? Porque en aquella época los tres vértices del problema de los ‘deberes’, es decir centro, profesores y padres, tenían claro que el alumno lo que debía de hacer era estudiar y avanzar en sus aprendizajes con mayor o menor esfuerzo. Y esto último, el esforzarse, debía quedar evidente y claro para los tres vértices citados. 

Por otra parte, el alumno tenía asumido todo esto desde que había comenzado la primaria, y tenía comprobado que el que no se esforzaba quedaba descolgado y no seguía en el pupitre de al lado como si no hubiese pasado nada. Y en aquellos tiempos ni conocíamos la existencia de la mayoría de los órganos y estructuras administrativas con las que, supongo, se relacionaría el centro a través de sus órganos directivos. Eso sí, los niveles de exigencia que aplicaban los profesores podían variar de uno a otro, pero a lo largo de un ciclo educativo esos niveles se compensaban.

Y desde mi perspectiva de alumno me atrevo a sacar alguna conclusión:

*Los ‘deberes’ tendrían que ser consensuados y coordinados por los tres vértices que rodean o inciden en la vida del estudiante.

*El resultado de esos ‘deberes’ deberían ser controlados y aclarados con la inmediatez apropiada por el profesor.

*El profesorado debería encontrar y aplicar los mecanismos o sistemas más adecuados para valorar y reforzar el esfuerzo realizado

(CONTINUARÁ)



lunes, 1 de mayo de 2017

Semana del 23 al 29 de abril del 2017

Como esta semana el Pirulo y la Tatiqui se la han pasado en Madrid, no queda más remedio que ver la cantidad de flores que han aparecido en estos días, a pesar de las tormentas.

El cambio de la buganvilla en una semana




                                          23 de abril                                               1 de mayo


       


                                         23 de abril                                                    1 de mayo

Las primeras rosas 






Los Hyperastium siempre han sido rojos ‘sangre de toro’, pero no se sabe por qué este año han surgido unos blancos





sábado, 22 de abril de 2017


Semana del 16 al 22 de abril del 2017

Hace ya 13 años que el Pirulo y la Tatiqui se vinieron a vivir aquí desde tierras y costas más frías, y aun recuerdan aquellos primeros días llenos de actividad para hacerse con el entorno, y de sorpresas por las atenciones que recibían de sus nuevos vecinos. Por eso, en cuanto se reunieron todas (y todos), empezaron a rememorar situaciones que habían vivido juntos en los primeros tiempos de su estancia.

- Aun recuerdo, comentó el Pisha, lo que os costaba entender el nuevo significado de los graznidos que, para vosotros, eran demasiado rápidos y con inflexiones que los deformaban y hasta hacían ininteligibles. ‘Apañao’, ‘bulla’, ‘quillo’, ‘flama’,…

- Pues no sabes tú el lío que me hacía con los tipos de pan y café que te ofrecían por aquí, complementó el mismo Pirulo. Pedías una barra de pan y te asaeteaban con interrogantes. ¿Piña?, ¿piñita?, ¿troyano?, ¿miguelito?, ¿malagueña?, ¿masa dura?, ¿provenzal?, ¿grande o pequeño?,…Y lo mismo si entrabas en un bar y pedías un café: ¿largo?, ¿corto?, ¿nube?, ¿manchado?,…

- ¡Pues menos mal que no tropezasteis con cordobeses!, añadió el Guindilla. A esos no los entendemos ni los de La Línea.

En ese momento intervino la Txuri-Txori diciendo

- Yo os querría ver tratando de aclarar con la ayuda de un cashero de Ataun qué carretera teníais que coger para ir a Mondragón. Para empezar, no sabría de qué estáis hablando a no ser que fuese un jubilado con alta experiencia. Pues para la gente joven Mondragón no existe, pues se llama Arrasate desde hace lustros. Y si os contesta en euskera….¡aun estaríais dando vueltas por el Goierri!

Al oír a la Txuri-Txori, el Borni pareció despertarse y, tal vez influenciado  por la petición de cogobierno estilo gibraltareño que se había escuchado en el Aberri Eguna, no desaprovechó la ocasión de meter baza.

- A estas alturas, y tal como vamos con el Carles y sus viajecitos por el extranjero, el euskera es más fácil de aprender que saber lo que quieren los del Gobern. Yo creo que este año, el día de San Jordi, van a repartir margaritas en vez de rosas para que los catalanes de pro las deshojen. ¿Referéndum? ¿elecciones? ¿referéndum? ¿elecciones?... ¡Y a ver que sale!

Ante este par de intervenciones, todos se quedaron en silencio sin saber qué decir, con lo que se percibieron claramente los suspiros del Pirulo.

- ¿Qué te pasa Pirulo?, le dijo cariñosamente la Surfi. ¿Ataque de melancolía? ¿Morriña de tiempos pasados?

- ¡Nada! Recuerdos de tiempos pasados, contestó el aludido. De cuando la Tatiqui y yo iniciamos nuestra nueva vida en el apartamento.

- No te puedes quejar que tú lo tienes todo puesto y bien puesto, le dijo con retintín la Txuri-Txori. Que los que nos hemos quedado en el norte seguimos aguantando lluvia, frío y galernas. Que no sé para qué construyen viviendas con terrazas si no puedes salir a ellas ni cuatro días al año. Y si sales, tienes que llevarte un paraguas por si acaso.

- Pues aquí no te creas que lo de las terrazas es moco de pavo, le aclaró el Pirulo. Que tú te crees que tenerlas ordenadas y ‘floridas’ no implica obligaciones. Y no sabes la que se organiza en noviembre para desmontarlas y a finales de abril para volverlas a dejar tal como estaban el verano anterior. Y eso ha ocurrido cada uno de los trece años que llevamos aquí. Y menos mal que la memoria histórica de la Tatiqui permite ponerlas cada año casi de manera idéntica al de la anterior, con las únicas variaciones provocadas por roturas o pérdidas ‘involuntarias’. Y si no, mira estas fotos.





2004




2017



2004

                                                                                                


 2017

- Lo único que ha cambiado, continuó el Pirulo, es eso de que al principio teníamos vistas al mar, y ahora esa visión se ha quedado reducida a vistas al ‘’palmeral’’ de los vecinos de enfrente.



2004




2017


Y allí se quedaron un buen rato comentando lo que había cambiado todo durante estos 13 últimos años, hasta que se ocultó el sol, desperdigándose todos poco a poco por los alrededores, y dejando a la Tatiqui y el Pirulo arrullándose mutuamente con sus recuerdos.

lunes, 17 de abril de 2017

Semana del 9 al 15 de abril del 2017

¡Vaya semanita! Entre oficios, Estaciones de penitencia, procesiones, Hermandades, cofrades, costaleros y, sobre todo, visitantes y más visitantes, no ha habido manera de que nuestro grupo de gaviotas más o menos laicas, pues entre ellas hay de todo como en botica, hayan podido encontrar un sitio donde reunirse. Cada una se ha buscado la vida por su cuenta, en cualquiera de los muchos chiringuitos de la playa que, para alegría de sus propietarios estaban llenos a rebosar y sus cocinas tenían un respiro si querían tener dispuestos a tiempo los muchos pedidos que les llegaban.

Además a la Tatiqui y el Pirulo le habían venido a ver las nuevas generaciones, y se dedicaron a mostrarles, orgullosos, el ‘abril florido’ de la costa malagueña, olvidándose completamente de sus congéneres. En consecuencia, el Pirulo ni pudo, ni quiso enredarse en la  conclusión de la historia que había que había comenzado a contar sobre su excursión a Córdoba, con lo que es muy probable que, como muchas otras tareas que inicia, queda inconclusa o caiga en el más profundo olvido.

EL ABRIL FLORIDO







LAS NUEVAS GENERACIONES







FOTOS

sábado, 8 de abril de 2017

Semana del 2 al 8 de abril del 2017

Esta semana el Pirulo ha llegado eufórico y, ante el asombro de todos, se ha puesto a repentizar pareados:
La primavera ha venido
Y nadie sabe cómo ha sido

La primavera ha llegado
Y más de uno la ha cagado

En la primavera florecen los cardos
Y hasta mete la pata el Picardo

La primavera…

- ¡Vale! ¡Vale!, le ha interrumpido el Guindilla. ¡Deja en paz a Gibraltar que la cosa no está para bromas! Y en cuanto a la primavera, ya sabemos todos y todas que ha llegado. Basta con fijarse en las terrazas de los alrededores y en la cantidad de guiris y de madrileños que están apareciendo en las urbanizaciones.








- Tenéis que perdonar al Pirulo. Aún está bajo los efectos del shock que provoca siempre el estrenar un nuevo medio de locomoción, aclaró la Tatiqui. Y si no, que os  explique él mismo todo lo que le pasó en el viaje a Córdoba el pasado domingo.

Y el Pirulo no dejó pasar la ocasión y se puso a hablar alto y fuerte con la esperanza de poder impedir que los presentes metiesen baza.

- El nuevo medio de locomoción es indiscreto, pesado y todo lo que a uno se le ocurra, menos aburrido. Pita por cualquier cosa que hagas sin cumplir las normas de circulación. Cambias de carril sin dar al intermitente, ¡pitido!; vuelves al carril de la derecha sin avisar, ¡pitido!; te acercas demasiado al coche que te precede o a una simple e inanimada columna de un aparcamiento, ¡pitido casi continuo! ¡Y lo mismo si superas la velocidad límite que te ha ‘’aconsejado’’ poner la copiloto! ¡Protesta por todo! ¡Parece de Podemos!

- No nos enzurices, como dirían los aragoneses, le interrumpió el Borni. Que si empezamos con símiles políticos, igual es porque estabas acostumbrado a un coche PP, de esos automáticos en los que no hay que hacer nada y obedecen a ciegas las órdenes del que manda.

- Has mentado la soga en casa del ahorcado, le replicó el Pirulo. Que el nuevo con sus 6 marchas te vuelve loco. Tan pronto te avisa que subas a la siguiente marcha, como que te avisa que es mejor que bajes a la anterior. Y al llegar al primer peaje en el que tenía que pagar me armé un lío con el mando de la ventanilla, las seis marchas, el freno y el embrague. Total que llegué al punto de pago a trompicones y saltos, pues el motor no sabía qué hacer con las órdenes contradictorias que le llegaban.

-Pues supongo que llegarías a Córdoba como los novatos en su primer viaje, le dijo la Txuri-Txori. Con ganas de soltar el volante y volverte para acá en autobús. Y además pensando que para qué te servían tus 50 años de carnet de conducir.

-No es para tanto, contestó el aludido. Que el nuevo medio de locomoción dispone de sistemas que aumentan la autoestima del conductor ya que, cuando en un semáforo o atasco se accionaba automáticamente el STRAT/STOP, al arrancar de nuevo aparecía un mensaje animándole: ‘’Ha ahorrado Vd al planeta la emisión de 100gr de CO2’’

En ese momento intervino el Pisha conminando al Pirulo para que dejase de parlotear sobre su nuevo juguete, y para que les contase a todos lo más sabroso de su visita a Córdoba. El Pirulo no debió entender muy bien la proposición, pues se lanzó a alabar, encomiar y recomendar las berenjenas con miel de caña que habían saboreado, ante lo cual los graznidos de protesta se generalizaron y la Tatiqui tuvo que aclararle la propuesta del Pisha. Después de pedir disculpas y puntualizar que habían ido a Córdoba para que la conociese un matrimonio de amigo de Londres, les contó más o menos lo que viene a continuación



Que llegaron sin ninguna dificultad y en buena hora al Parking La Mezquita, pues no había pasado ni media hora y ya se había formado una cola para entrar (En ese momento quiso hablar de los sistema de ayuda al aparcamiento de que disponía el coche, pero se lo impidieron todos a una). Y nada más salir empezaron las fotos para inmortalizar el evento y demostrar que el trasiego de visitantes iba a ser considerable.
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Por la calle Judíos no era fácil ‘circular’, pues había que sortear grupos escolares extranjeros que iban como los rebaños: todos juntitos y sin dejar un resquicio para pasar entre ellos. Solución: pegarse a las paredes y verles pasar.
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En la Puerta de Almodóvar y con el edificio de la cruz Roja de fondo, se hicieron una foto para la posteridad
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Y desde allí, por los jardines que hay junto a la muralla volvieron hasta la puerta de entrada al barrio judío que hay junto a la estatua de Averroes. Por razones de salud, se detenían de vez en cuando para recuperar el ritmo respiratorio y se aprovechaba la ocasión para sacar fotos.
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Y no pudieron ni quisieron privarse de una vuelta por el casco antiguo en el coche de caballos que en realidad, y como puede comprobarse, era de caballo

Después del recorrido buscaron, y hasta consiguieron encontrar después de no muchas preguntas, el restaurante donde iban a comer. Y en estas labores de indagación el Pirulo detectó dos circunstancias a tener muy en cuenta por cualquier turista que circule por el casco antiguo de Córdoba en día de aglomeración de visitantes.

La primera es que no se puede preguntar a cualquiera sobre una dirección, pues la mayoría de camareros, dependientes y repartidores son foráneos y no cordobeses y, en consecuencia, es como si preguntases a una pared.

La segunda, y mucho más importante, es que no se le puede ocurrir más que al que asó la manteca el aceptar la ramita de romero que te ofrezca cualquier gitanilla o asimilada, ni una de las múltiples familiares en distinto grado que le acompañen. ¡La has liado! Te cogen la mano, te la leen como quien lee El Quijote, y no te la sueltan por menos de un euro. ¡Y hay de aquel al que le entren ganas de practicar el ‘’desprendimiento’’! Está comprobado, repito, comprobado que como les des un billete azul, la voz se corre entre todo el gremio de las ‘trabajadoras del romero’, y te reconocen y te asedian aunque hayas estado escondido cuatro horas y salgas de nuevo de donde sea al caer el sol.


Y SOBRE LA COMIDA Y EL RESTO DEL DÍA, YA HABLAREMOS

sábado, 1 de abril de 2017

Semana del 26 de marzo al 1 de abril del 2017

Esta semana hay mucho que contar, pero todo se resume en una frase y alguna foto. La frase, que entraña muchas emociones, es: ‘’ El Pirulo tiene nuevo medio terrestre de transporte’’ y las fotos, alguna de las cuales trata de reflejar los ratos de estudio que necesita el Pirulo para manejar todo con soltura, son las siguientes














Para resumir, es un medio de transporte para mayores de 70 años. Dispone de todos los artilugios que compensan automáticamente los despistes y deslices de quienes tienen sus sentidos capitidisminuidos: luces y limpia parabrisas que funcionan solos, cambio de carril inconsciente, peatón que aparece por detrás sin previo aviso cuando sales del aparcamiento, obstáculo que te das cuenta que lo tienes en tus narices de repente, coche que te adelanta por tu izquierda sin avisar, ayuda para aparcar con visión 360º, y si hay conductor único...¡hasta detecta cuando cambias de modo de conducción por sueño o cabreo! Y un sinfín de botones y mandos que aun ni se sabe para qué sirven.