miércoles, 7 de febrero de 2018

Semana del 28 de enero al 3 de febrero del 2018

En este comienzo del mes de febrero, ‘el frío ha venido y nadie sabe cómo ha sido’. Así que nuestras gaviotas, curándose en salud, se han vuelto a refugiar en las Termas de Guadalmina donde, tanto si hay viento racheado de poniente como si sopla el levante fuerte, hay recovecos donde refugiarse. Y el debate ha comenzado en cuanto a la Tatiqui se le ha ocurrido lanzar al ruedo la siguiente noticia que, según la información que tenía, Había aparecido en ‘El País Digital’ el día 2 de febrero.


Los buenos resultados en un aula dependen más de la disciplina que del número de alumnos.


No ha tardado ni dos segundos en intervenir el Pirulo, echando mano de su largo historial docente.

- ¡Eso está más claro que el agua! A finales de los 60 y comienzos de los 70, teníamos 40 alumnos o más en cada clase y no pasaba casi nada. Y eso que los ‘profes’ contábamos hasta con 30 horas lectivas a la semana.

- Pues no te digo nada si rememoramos nuestros tiempos de críos, añadió el Pisha. Las clases de cuarenta eran las menos numerosas, y allí no se movían ni las moscas. Me acuerdo que cuando te mandaban leer en silencio y sin articular palabra, si el de la última fila susurraba, se le oía en la primera.




- No podéis comparar aquellos tiempos con los actuales, sobre todo sin tener en cuenta los valores que te inculcaban en la familia o en el ‘cole’, o en ambos, dijo el Filloas. Yo me acuerdo de que lo que te decían los padres ''iba a misa''. Te decían ‘’Hay que hacer esto’’, y ni se te ocurría indagar el por qué ni hacer contraofertas. Lo hacías y punto. ¡Y que no se te ocurriese expresar en voz alta tu desacuerdo con lo que había dicho o mandado un profesor! Aunque fuese el copiar 10 veces y en latín un párrafo de la ‘Guerra de las Galias’ del tal Julio César. Y si ahora dices eso de la ‘Guerra de las Galias’ en una clase, te preguntan los chavales y no tan chavales si es el título de la nueva película de la serie de la ‘Guerra de las Galaxias’ Entonces el maestro tenía siempre razón aunque hubiese afirmado que el sol sale siempre por Antequera en invierno, en verano, y en cualquiera de las autonomías. ¡Y que no se te olvidase poner el Don delante del nombre o decir el Señor maestro cuando lo citabas! ¡Te jugabas la paga del domingo!

- Eso sería en los colegios de pago que era a donde ibais vosotros, complementó el Guindilla. A los ‘’pringaos’’ sin posibles que acudíamos a las famosas Escuelas Nacionales, nos pasaba lo mismo, pero por otras razones. Al que valía para estudiar lo machacaban con la cantinela de que de esa manera ‘’te labrabas un futuro mejor’’, y de que si desaprovechabas esa ocasión acabarías como un ‘destripaterrones’ cualquiera, como alguien sin oficio ni beneficio. Por todo ello, te estaban inculcando indirectamente una responsabilidad personal respecto a los estudios que para sí quisieran muchos de los estudiantes de ahora. Y lo último que se te ocurría era faltar al respeto al maestro o hacer algo que le obligase a llamar y hablar con alguno de tus progenitores.

- ¡Jopé, machos!, exclamó la Surfi interrumpiendo al Guindilla. ¡Estáis pintando un panorama que no os lo creéis ni vosotros!¿Cómo es posible que haya cambiado la cosa tanto? Si ahora el ‘profe’ te da un capón por muy justificado que esté, tu padre lo denuncia por maltrato físico con el agravante de infanticidio. Y ni te pregunta por qué lo ha hecho, ni considera atenuante el que le hayas puesto la zancadilla cuando te has cruzado con él por el pasillo. Ahora, para los padres y madres, el eje es el hijo y que, además, siempre tiene razón o, por lo menos, motivos suficientes para justificar su conducta. Y por otra parte, al hijo…,¡bueno!, al hijo eso del respeto a los mayores, al ‘profe’ que es un ‘colegui’ y a los ‘compis’ que quieren estudiar, le importa una higa. Su vida es su vida y los demás que se apañen como puedan con la suya, que por lo menos el futuro de él está asegurado pues para eso tiene a sus progenitores, que siempre estarán dispuestos a sacarle de los charcos en los que se meta.

- Tampoco es eso, Surfi, le medio amonestó la Tatiqui. Que aun hay centros, tanto públicos como concertados, que mantienen la disciplina en unos niveles aceptables gracias al funcionamiento y acción coordinada de equipos directivos y profesores.

- ¡De acuerdo!, insistió la Surfi. Pero del bulliyng, ¿qué? ¿No existía en vuestro tiempo?


Iba a contestar la Txuri-Txori, que no había abierto el pico hasta el momento, cuando se desató una de esas ciclogénesis explosiva, que antes se decía ‘borrasca repentina de narices’, que obligó a todas a buscarse la vida con la promesa de seguir la próxima semana con eso que ahora llaman ‘’bulliyng’’, o en romance paladino es ‘’un acoso escolar prolongado en el tiempo’’

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